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  Proyecto 1  
     
  AGRICULTURA ANDINA EN EL ALTIPLANO
(ALTAGRO)
 
     
 

El Altiplano Peruano-Boliviano es una de las áreas más pobres del mundo. La alta variabilidad climática unida a la altitud y fragmentación de la tierra han condicionado una agricultura altamente diversa, cuyo principal objetivo es la minimización del riesgo productivo. Por varios años el CIP y sus socios, entre los que destacan el CIRNMA e INIA en Perú y PROINPA en Bolivia, han trabajado en diferentes estrategias para mejorar el manejo de los recursos naturales y reducir la pobreza en el Altiplano Peruano-Boliviano. Estas acciones a partir del 2005 se han expandido a múltiples comunidades campesinas a través del proyecto ALTAGRO, financiado por la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional, CIDA.

El proyecto contribuye con cinco de las metas del milenio; específicamente con el manejo sostenible de los recursos naturales en el Altiplano, la reducción de la pobreza, el fortalecimiento de la participación de la mujer, la reducción de la mortalidad infantil y la mejora de la salud materna. El proyecto se inició en agosto de 2005 y concluyó en diciembre de 2011. Durante este período se ha consolidado la ejecución del proyecto en Puno y se ha reordenado y acelerado su implementación en el Altiplano Boliviano. En el Altiplano peruano, el proyecto trabaja en 8 zonas que abarcan 6 provincias y 20 distritos del Departamento de Puno, con la participación de más de 100 comunidades campesinas y 2,353 familias. En Bolivia, las acciones se han consolidado progresiva y satisfactoriamente y se desarrollan principalmente en el Altiplano Norte, en el departamento de La Paz, con algunas acciones menores en el Altiplano Sur (Oruro) Las zonas incluyen Laja, Tambillo y Tiahuanaco* con la participación de 1,527 familias en 24 comunidades.

El proyecto trabaja con un enfoque de sistemas, lo que permite fortalecer las sinergias y las interacciones entre las diferentes actividades económicas familiares y comunales, agrícolas y no agrícolas, promovidas por el proyecto. Así, el proyecto se centra en considerar una base de seguridad alimentaria definida en el cultivo de papa, e incluye rubros con ventaja comparativa como quinua, leche, truchas y textiles. En el caso de la papa, por su importancia para la seguridad alimentaria en la región, se ha continuado con el trabajo en diferentes aspectos relacionados a generar variedades comerciales así como mantenimiento de germoplasma nativo, cuya conservación ha recibido debida atención. Para este fin, el proyecto ha continuado colaborando en la repatriación de papas nativas libres de virus a las comunidades campesinas y en la multiplicación de semilla. En cuanto a la generación de ingresos agrícolas, el cultivo de la quinua, particularmente de quinua orgánica, se ha consolidado como un importante componente en la generación de ingresos. Otro componente importante es la ganadería y la producción de leche y sus derivados, rubros que han continuado recibiendo atención preferente por su importancia en la capitalización de las pequeñas empresas y en la generación sostenible de ingreso familiar. La capacitación, como apoyo a la organización de productores y la asistencia técnica en la producción de leche, ha mejorado el ingreso de los productores. En cuanto a invernaderos escolares, se ha trabajado con una población de 1,528 escolares y 109 profesores de 14 instituciones educativas, con un total de 17 invernaderos en los que se ofrece asistencia técnica permanente. La nutrición se complementa con el continuo fomento del consumo de huevos en las loncheras escolares. Este trabajo en nutrición, incluye la participación de 275 madres y 35 padres de familia; articulados al modelo de núcleos de producción y transformación a queso que ha contribuido a un mejoramiento sustancial del ingreso de esas familias. La promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición infantil ha continuado como prioridad del proyecto, basada en la producción de hortalizas en invernaderos, principalmente lechugas que en caso de Bolivia constituye un importante rubro para el incremento del ingreso familiar así como la de consolidación de asociaciones comunales. El número de familias (143) que han adoptado los invernaderos se incrementó en 8% con respecto al 2008 y los invernaderos suman ahora 75 (65 en producción y 10 en construcción) con una área techada total de 2,328m². Los rendimientos se han incrementado de 3 a 4.5 kg/m2

La capacitación ha continuado constituyendo una actividad central del proyecto, los temas cubren todas las actividades gerenciales, organizativas, productivas, de procesamiento, de comercialización, de alimentación humana y de manejo medioambiental en que está trabajando el proyecto. Es importante señalar que la capacitación ha enfatizado el trabajo con los escolares.

El fondo rotatorio ha sido un importante factor de estímulo de las actividades productivas, así durante la vida del proyecto el fondo tuvo una rotación hasta de cuatro veces, habiéndose recuperado el 81% mientras que el 17% se encuentra como préstamo vigente y el 2% está en mora. En general, el proyecto alcanzó en forma satisfactoria el logro de los objetivos y metas establecidas para el Altiplano Peruano-Boliviano.

 
     
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